Variaciones en los cambios de ritmo

En casi todos los casos, los corredores que optan por efectuar cambios de ritmo empiezan incluyéndolos entre sesiones con bastante o mucha moderación. Al suponer un esfuerzo mayor del que estaban acostumbrados a realizar, lo más lógico es que los dosifiquen a lo largo del recorrido, ejecutándolos cuando ya se han recuperado completamente del último acelerón.

Un cierto método

No es un mal sistema, pero al cabo de unas semanas o meses habría que empezar a perfeccionarlo, a poder ser con un cierto método. Tampoco se trata de diseñar un programa exhaustivo, pero sí de seguir una dinámica que nos permita sacar un mayor provecho de nuestro nuevo hábito. Por ejemplo: forzarse a realizar un cambio de ritmo cada quinientos metros y mantenerlo durante treinta segundos, o cada dos kilómetros para sostenerlo a lo largo de un minuto.

Ponerse a prueba

Cada uno sabrá hasta dónde puede o quiere llegar. Y si no lo sabe, nada mejor que ponerse a prueba. Ello nos permitirá ir adaptando los cambios de ritmo a nuestras posibilidades, haciéndolos cada vez más exigentes o, si nos damos cuenta de que estamos yendo demasiado rápido, suavizándolos un poquito.

Analizar sensaciones

Nuestro cuerpo siempre será nuestro mejor consejero. Sólo hace falta escucharlo un poco y, sobre todo, hacerle caso. No estamos hablando, por supuesto, de aflojar ante las primeras señales de cansancio ni de dejarnos invadir por la pereza, sino de saber analizar nuestras sensaciones.

Controlar el esfuerzo

Los cambios de ritmo pueden convertirse en nuestros mejores aliados para correr más rápido y mejor, pero sólo si somos capaces de evitar la vanidad y controlar el esfuerzo. Una cosa es entrenar con la máxima intensidad durante unos minutos, o como mucho un par de días a la semana, y otra muy distinta convertir nuestros rodajes en constantes y alocados cambios de ritmo que más que ayudarnos a progresar acabarían provocándonos alguna lesión.

Criterio y visión

La variedad es casi siempre sinónimo de eficacia y buenos resultados. Si somos capaces de aplicarla a nuestros cambios de ritmo, con criterio y una visión muy clara de lo que queremos conseguir, cada vez nos aproximaremos más a nuestros objetivos.

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