Reconociendo las posibles lesiones

Ante determinados síntomas, hay lesiones que no están claras

Ante determinados síntomas, hay lesiones que no están claras

No hace mucho tiempo, un experimentado corredor empezó a sentir un ligero dolor en la ingle al término de sus entrenamientos. Ya lo había sentido con anterioridad y tenía alguna idea de lo que debía hacer: Se trató esta dolencia con mucho hielo y masajes constantes.

Poco después llegó el día de la carrera y estaba completamente seguro de que había superado este problema completamente. Cuando corría el primer tercio de la distancia establecida, se desencadenó una serie lesión en su cadera.

Semanas más tarde, las pruebas de rayos x demostraron que lo que verdaderamente tenía era un conjunto de pequeñas fracturas en esta parte de su cuerpo, debidas al estrés: Tuvo que caminar por espacio de dos meses con muletas y dejar de correr por más de un año.

No es cosa sencilla

Muchos doctores especializados en atletismo aseveran que las lesiones originadas en esta actividad son bastante engañosas de diagnosticar. Varias de ellas son resultado del sobre-entrenamiento y sin una causa obvia o fácil de determinar, resulta más que complicado averiguar la fuente del dolor.

Los corredores que tienden a auto-diagnosticarse y no buscan ayuda médica, seguramente se equivocarán en la identificación de la dolencia. Del mismo modo, muchos de los practicantes de medicina cometerán errores en esta labor, sobre todo si no tratan con atletas a menudo o si éstos no les detallan su rutina.

A continuación, veremos cuatro de los síntomas y enfermedades más comunes en estos deportistas.

¿Qué duele? Las canillas
Solemos pensar: Será una molestia debido al sobre-entrenamiento.
Pero puede ser: Una fractura debido al estrés.
La diferencia: El dolor afecta, en ambos casos, la misma parte baja de la pierna. No obstante, si la molestia es debido al sobre-entrenamiento va calmándose a medida que nos calentamos durante el ejercicio, mientras que la fractura por estrés continúa impasible hasta el final de nuestra carrera.

Esta última suele sentirse con más intensidad y abarcar un área mayor, además que a menudo se incrementa su efecto cuando cargamos algún peso: Si no estamos seguros o los síntomas no desaparecen en tres semanas, debemos someternos a una gammagrafía ósea para descartar una de las dos posibilidades.

¿Qué duele? Las rodillas
Solemos pensar: Debe tratarse de algo natural en los corredores.
Pero puede ser: Síndrome de la Banda Iliotibial.
La Diferencia: La banda iliotibial (ITB) es el tejido conjunto que va desde nuestras caderas hasta las rodillas. Si ésta está muy tensa causará una constante fricción con la parte externa de nuestras rodillas, lo que puede ocasionar algunos problemas.

Si sufrimos de esta dolencia, entonces cuando corramos cuesta abajo, alargando nuestras zancadas y manteniendo las rodillas dobladas por largos periodos de tiempo, sentiremos como el malestar aumenta de manera considerable. Estirarnos continuamente para soltar un poco esta banda puede ayudar a resolver este inconveniente.

¿Qué duele? La parte baja de la espalda
Solemos Pensar: Tenemos alguna lesión.
Pero puede ser: Un tirón del músculo piriforme.
La diferencia: En la región de la cadera, el músculo piriforme está algo escondido, cercano al nervio ciático. Si se llega a tensar demasiado y se produce algún espasmo, puede hacernos creer que adolecemos de alguna lesión a la parte baja de la espalda.

Este fenómeno suele darse cuando corremos distancias prolongadas sobre una superficie accidentada. El dolor normalmente se centra alrededor de los glúteos y se hace más intenso cuando permanecemos sentados por un largo tiempo. Un doctor o físico terapeuta puede diferenciar entre ciática y síndrome piriforme, estirando este músculo y evaluando patrones de movimiento. La buena noticia es que las molestias ocasionadas por este síndrome suelen responder adecuadamente a la terapia física.

¿Qué duele? Senos nasales, cuello y otras partes relacionadas
Solemos pensar: Debe ser una fuerte gripe o molestias persistentes.
Pero puede ser: Síndrome de Sobre-entrenamiento.

Si hacemos que nuestro cuerpo se esfuerce más allá del límite de su propia capacidad de recuperación, empezaremos casi inmediatamente a sentir los estragos, algo que los entendidos llaman síndrome de sobre-entrenamiento. El problema es que cada corredor tiene su propio límite, por lo que resulta muy complicado emitir un diagnóstico que sea valedero para todos.

Aquí se debe estar atento al fenómeno denominado “efecto cascada”: Si se da una secuencia de síntomas, es decir, primero sentíamos una molestia y al cabo de poco tiempo ya eran dos, luego tres, etc. es muy probable que adolezcamos de este síndrome. Incluso si las distancias que corremos son cortas, puede que nos estemos sobre-entrenando ya que el tiempo que le damos a la recuperación es muy poco.

Otros síntomas pueden ser el desgano, depresión, disminución de rendimiento, problemas de insomnio y fatiga constante. La solución: Descansar lo necesario hasta recuperarnos completamente.

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