Qué son y cómo evitar roturas fibrilares

Las lesiones son lo más temido por los deportistas. Habitualmente, las partes del cuerpo que más las sufren son los músculos debido a su estructura y su función.

Qué son y cómo evitar roturas fibrilares

Qué son y cómo evitar roturas fibrilares

La dolencia más común puede que sean las fibras musculares. Resolvemos qué son y cómo evitar las roturas fibrilares, además de sus diferentes tratamientos.

Qué son las roturas fibrilares

La rotura fibrilar consiste en la rotura de una o varias fibras de las que se compone un músculo. Puede ser muy pequeña o de varios centímetros y se clasifican en tres grados según su gravedad. De esto depende el periodo de recuperación, que va desde los tres días hasta varios meses, pasando incluso por el quirófano.

Suelen producirse  por un estiramiento del músculo superior a su capacidad. A menudo también se produce si se realiza una contracción y una fuerza externa estira el músculo.

Los síntomas también dependen del grado. Las micro roturas o roturas de grado 1 solo producen una molestia que se solventa con la inactividad deportiva durante unos días. En los grados posteriores el dolor es más notorio y puede ir acompañado de un hematoma. Las de grado 2 y 3 requieren tratamiento médico y fisioterapia.

Cómo evitar las roturas de fibras

Independientemente de otros factores, la medida más importante a tomar para evitar lesiones en general, y roturas fibrilares en particular, es realizar un calentamiento adecuado para preparar los músculos antes de realizar cualquier actividad física. No hay que olvidar ningún músculo, ya que los que menos se utilizan son los más propensos a dañarse. Al terminar, el proceso de estiramiento también es muy importante para relajar los músculos y evitar roturas.

Otro factor a tener en cuenta es el equipamiento. Utilizar zapatillas y demás artículos adecuados al deporte en cuestión es primordial para ejercitarse de forma correcta.

Las temperaturas también pueden influir en el físico. Los extremos no son buenos, por tanto, practicar ejercicio en un ambiente muy frío o muy cálido puede afectar negativamente a la acción de estirar y contraer los músculos.

Por último, no hay que olvidar que al moverse, los músculos consumen nutrientes. Hay que practicar deporte habiendo comido adecuadamente para proporcionar a todas las partes del cuerpo la glucosa, proteínas, minerales y demás sustancias necesarias. La hidratación es imprescindible, hay que consumir líquidos antes, durante y después de la actividad física para evitar lesiones.

Foto | Fotolia.com

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