Cada vez que nos calzamos las zapatillas de deporte, surge la típica pregunta, bien realizada por una persona o bien formulada por nosotros mismos: ¿por qué corres? Ante esa pregunta todos tenemos muchas respuestas verosímiles, pero todos tenemos en común que cuando conseguimos un reto ya nos planteamos el siguiente. Hace apenas unos días terminaba mi primer ultramaratón y ya estoy entrenando para el siguiente. Al igual que en la vida, nuestra ambiciñon no se detiene, cuando saboreas el éxito no puedes dejar de degustarlo.

Preparado para correr

Preparado para correr

Todas las personas que corremos, tenemos nuestros motivos, que debemos compartir como valor que nos enseña el deporte. Nos marca el carácter de cada uno, compartiendo momentos y situaciones que debemos trasladar a nuestra vida diaria, aprendiendo que correr forma parte de nosotros, debiendo disfrutar de ello, sin mirar el crono, tan solo viviendo el gran momento de libertad,  encontrándonos con nosotros mismos.

Te conoces mejor: en los momentos que te encuentras contigo mismo, piensas, sientes cada zancada de libertad, sabiendo donde tienes que apretar el ritmo o disminuirlo, si girar a la izquierda o derecha, eres completamente libre. Siempre gana el que mejor se conoce.

Eres optimista: viendo la vida desde otros puntos de vista positivos, desprendiéndote de la tensión negativa, dejando lo negativo atrás.

Te conviertes en más creativo: los mejores pensamientos, ideas y ocurrencias, me surgen cuando corro.

Mejoro la condición física: me siento mucho más dinámico convirtiéndome en lo que siempre quise ser… un finisher

Te hace ser más tolerante: ya no es todo blanco o negro, existen más colores que descubres cuando comienzas a conocerte.

Te sientes importante: cuando consigues tu propósito o incluso cuando realizas el entrenamiento marcado.

Comes todo lo que te gusta: sin mirar si engorda el plato de comida favorita, sabiendo que seguramente no la engordarás, manteniéndote en tu peso gracias a correr.

Vives un ambiente inmejorable: cuando te apuntas a carreras, compartir buenos momentos, con amigos o incluso con personas que no conoces, no tiene precio.

Valoras lo que tienes: sabiendo que para ser feliz no te hace falta lo material. Eres millonario en felicidad.

Podría seguir contando muchos más motivos de por qué corro, pero el principal es que si no corriera seguramente no estaría compartiendo éste post contigo que te gusta correr.

1 comment

Deja un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies