La importancia del ‘dedo gordo’ en un corredor

¿Los dedos de los pies, una de las maravillas de la evolución?

¿Los dedos de los pies, una de las maravillas de la evolución?

Tener dedos más grandes requiere que los músculos tengan que hacer más trabajo y mayor esfuerzo para mantener nuestra estabilidad. Correr siempre ha sido una actividad natural en los seres humanos y por tanto, ésta se hace mucho más propicia en individuos que posean dedos más pequeños”, afirmó un antropólogo de la Universidad de Calgary.

¿Evolución?

A diferencia de la mayoría de primates, incluido el chimpancé, nuestro pariente más cercano, los seres humanos hemos ido disminuyendo su tamaño con el paso del tiempo. Además, es sabido que los animales que corren tienen los dedos sumamente pequeños: algunas especies, como los perros y gatos, tienen un final de extremidades compuesto básicamente por palmas. Basándose en esta característica, los investigadores intentaron explicar la fisiología del pie mediante esta actividad deportiva.

Los seres humanos están bien adaptados para carreras de resistencia. Somos la especie que peores resultados obtiene en competencias de velocidad, pero los mejores en distancias largas”, se dijo.
Aunque esta teoría del ‘corredor de larga distancia’ no es aceptada universalmente, un nuevo estudio revela pruebas de la importancia de los dedos del pie en la vida del atleta.

Los hechos

Durante el momento de propulsión, cuando tenemos un pie en el aire y el otro sobre tierra, aproximadamente entre la mitad y las tres cuartas partes de nuestro peso recae directamente sobre el pie delantero.

Cuando estamos caminando, justo antes de impulsarnos para dar el siguiente paso, nuestro otro pie ya ha llegado al suelo… hemos transferido una parte del peso de nuestro cuerpo. Bajo este mismo concepto, es fácil darse cuenta del gran esfuerzo que deben hacer nuestros dedos para propulsarnos cuando corremos”, se acotó.

Los científicos analizaron la fuerza como parámetro en quince pruebas diferentes de carrera y caminata sobre una superficie sensible a la presión, y encontraron que sólo con incrementar el tamaño del ‘dedo gordo’ en un 20%, el esfuerzo requerido se multiplicaba por dos.

Para más información…

El resto del estudio, titulado ‘Walking, running and the evolution of short toes in humans’, está publicado en el Diario de Biología Experimental de la mencionada universidad.

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