Formas de Entrenamiento Urbano

Debemos adaptar nuestro entrenamiento a nuestro hábitat urbano

Debemos adaptar nuestro entrenamiento a nuestro hábitat urbano

Claramente el ejercicio aparece como un gran aliado a la hora de combatir el estrés de la concentración laboral y el sedentarismo. Cuando pensamos en la palabra "ejercicio", una de las imágenes que asisten inmediatamente a nuestra mente es la de la cinta de correr.

El primer Contacto

La mayoría de las personas que viven en las ciudades tienen su primer contacto con la cinta cuando deciden comenzar a realizar actividades en un gimnasio. En los ejercicios que comienzan el plan de entrenamientos se sugiere la cinta o la bicicleta como ideales para entrar en calor. Claro que, por su comodidad, estos dos elementos han conseguido introducirse de manera armónica en el uso domestico, extendiendo su utilización tanto para un programa de puesta en forma como de pérdida de peso, o de mejora del sistema cardiovascular.
Actualmente existen diferentes programas de entrenamientos sobre cinta, que comprenden un amplio abanico de posibilidades de ejercicio.

En los tiempos que corren las cintas para correr en el gimnasio o en casa son increíblemente sofisticadas. Controlan el ritmo cardiaco, cambian la velocidad e inclinación hasta de forma automática y pueden amortiguar el trote. Sin embargo, la carrera es una actividad física que implica impactos. Cuando el pie toca la cinta de correr, se produce una onda de choque al nivel de las articulaciones de los tobillos, de las rodillas, de las caderas y de la espalda. Por eso, no hay que descuidar la elección de la cinta de correr.

Una correcta elección

Para las personas que sufren problemas de articulaciones o de espalda es esencial asegurarse de que su cinta posee un excelente sistema para amortiguar los choques, sin implicar rebotes inoportunos, que perjudicarían el buen desarrollo de la carrera. Estos amortiguadores de vibraciones varían según las diferentes marcas y en muchos casos a costa de sacrificar ángulos de inclinación.

La cintas más usadas actualmente son las motorizadas, en este tipo de cinta el usuario no realiza esfuerzos para ponerla en movimiento y se asegura de una inclinación y velocidad ajustable, sin embrago también existen otros dos tipos de cintas aun en el mercado. Las de modelo mecánico y las magnéticas. En las mecánicas el corredor acciona la cinta de correr agarrándose al brazo y haciendo girar la banda de rodamiento gracias a sus piernas y sus pies; en el modelo magnético el principio de movimiento es semejante al mecánico, solo que además pude ajustarse la resistencia.

La fuerza que el usuario debe proporcionar para hacer girar la banda de rodamiento es muy importante. Por eso, este modelo no se aconseja a personas mayores ya que su utilización cansa rápidamente al usuario.

Correr en la cinta vs correr en la calle

Por la falta de espacios verdes en las grandes concentraciones urbanas y por el confort que ofrecen los gimnasios a los ejecutivos antes de comenzar su jornada laboral o al finalizar la misma, la ejercitación diaria al aire libre ha perdido terreno para el rubro de los ejecutivos y oficinistas.
Correr es una de las actividades favoritas de los habitantes de las grandes ciudades, obviamente practicar esta actividad en la calle o un parque es económico, agradable y el contacto con el medio ambiente permite despejar la mente de la vista de papeles o sistemas informáticos; sin embargo la cinta de correr es practica y cómoda sobre todo para quienes viven en el micro centro donde es un lugar poco confortable para salir a correr.
Ejercitarse corriendo en la calle es más intenso que hacerlo en una máquina porque el individuo debe ganar terreno (trasladarse), mientras que en una cinta solo debe dar “saltitos” para dejar que pase la cinta bajo sus pies. En la calle existen diferentes factores como el agua, frío, calor, viento que incrementan la intensidad del trabajo, aunque si se corre en cinta se puede subir la velocidad y la inclinación para compensar la “facilidad”.
También es correcto que en la cinta el factor climático no existe, pero también la monotonía de estar siempre en el mismo lugar puede resultar en ocasiones, aburrida.
Al correr una distancia determinada, se quema el doble de calorías que si uno recorriera exactamente esa misma distancia caminando a paso moderado. Sin embargo al correr o caminar sobre una cinta, según diferentes estudios, en promedio se quema entre un 10 y un 15% menos de grasa de lo que la máquina está indicando, pero además el uso de la cinta de correr permite reducir el impacto y el estrés osteomuscular. Además, la cinta permite practicar ejercicio en cualquier momento, y eludir los inconvenientes climáticos.

Lo que importa

Muchos prefieren correr al aire libre, otros prefieren correr en cinta por factores de tiempo libre, comodidad, o ejercitación domestica. En realidad lo más importante es incorporar la actividad física a nuestra rutina, para cuidar nuestra salud ejercitando nuestro organismo.

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