Fitness es un anglicismo que significa en nuestro idioma bienestar, se trata de un estilo de vida donde se combinan hábitos saludables. El ejercicio físico diario junto con una ingesta de alimentos equilibrados que nos permitirán tener un cuerpo más armónico y bello.

Tras haberse desmentido muchos mitos sobre los ejercicios de fuerza, el fitness cada vez es más popular entre nosotros. Levantar pesas no te hará anchear sino que todo lo contrario, te ayudará a desarrollar los músculos de tu cuerpo, lo que dejará mucho menos lugar para el odioso tejido adiposo conocido popularmente como grasa.

Cambios en tu cuerpo

Pese a que quizás el peso en la báscula tras practicar fitness aumente es debido a que la masa muscular pesa más que la grasa, sin embargo externamente lucirás mucho más formado y con una estructura atlética. Borrarás la piel de naranja de tus piernas si eres mujer y conseguirás un trasero antigravitatorio.

Los hombres lograrán un cuerpo en forma de V lo que se traduce en unos hombros junto con espalda ancha y un abdomen esculpido como si del mismísimo David de Miguel Ángel se tratara. Las mujeres por otra banda lograrán la ansiada forma de reloj de arena, acercándose a la mítica cintura de avispa.

Pero no todo son pesas, el TRX es también un complemento fundamental. Con estas cintas trabajarás con el propio peso de tu cuerpo. El entrenamiento en suspensión proporciona una ventaja a los que lo practican en comparación con el simple protocolo del entrenamiento de fuerza convencional debido a que cada ejercicio desarrolla la fuerza funcional al mismo tiempo que mejora la flexibilidad, el equilibrio y la estabilidad de la parte central: el core, del cuerpo.

Combina entrenamiento de fuerza y en suspensión para aprovecharte de todos los beneficios.

Dieta,entreno y descanso

Para conseguir un cuerpo fitness es necesario además de tener muy bien estructurada tu rutina de ejercicios que la dieta vaya de la mano. Granos integrales, verduras, hortalizas, frutas y sobretodo proteínas deben de ser los pilares de tu dieta. Más del 70% de resultados que consigas serán gracias a una buena alimentación y solo el 30% restante derivará de tus esfuerzos en el gimnasio.

De nada vale que te mates en el gimnasio si no comes como es debido. Pero no todo es blanco o negro, el gris también tiene cabida y podrás reservar dos comidas semanales para darte tus caprichos culinarios. Recuerda que si por un día que comas ensalada no vas a adelgazar, por comerte una hamburguesa con un helado si el resto lo haces como se debe, tampoco.

La clave reside en comer bien un 80% de las veces y dejar un 20% de “margen de error”.

Para conseguir esta máxima del fitness es aconsejable que en tu despensa solo tengas alimentos sanos, así solo pecarás en tus salidas de fin de semana. Un buen descanso también contribuirá positivamente a alejarte de los malos hábitos, puesto que el sueño induce a la ansiedad, nuestro cuerpo está cansado y te estará todo el rato demandando energía rápida, es decir, carbohidratos refinados que te alejarán de tus objetivos estéticos.

La clave está en el equilibrio, los extremos no son buenos. No es bueno sobreentrenarse, así como tampoco lo es vivir pensando eternamente en el bollo de tu panadería que está “prohibido” para tu paladar. Esto solo te llevará a una ansiedad desmesurada que acabará por adentrarte en el círculo vicioso del atracón y ahí sí que echarás por tierra todo tu esfuerzo semanal. En resumen te acabarás comiendo 20 bollos en vez de comerte 1 y disfrutarlo al máximo.

Recuerda apoyarte en los tres pilares del fitness: dieta, descanso y entreno. No te olvides de que se trata de una carrera de fondo, aprende a disfrutar de tu estilo de vida saludable.

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