¿Sufres cuando corres?

Cuando hablamos de correr, un aspecto que normalmente es común a todos los corredores, es el sufrimiento que se experimenta, cuando nos exigimos superarnos a nosotros mismos. Cuando corremos y comienzan a dolernos las piernas, y no pensamos en detenernos, solo buscamos ir más allá.

Derechos de foto de Fotolia. El sufrimiento

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El sufrimiento es un estímulo que todos los corredores poseemos, que nos permite progresar y avanzar en nuestros objetivos. En la carrera como en la vida, nadie dijo que fuera un camino de rosas.

Muchos corredores intentan hacer caso omiso al dolor, como si correr estuviera ligado a él. Nada más lejos de la realidad, el dolor no tiene por qué ser un aspecto del corredor mientras que el sufrimiento debe ser inherente.

Cuando comenzamos a saborear el sufrimiento, en cada entrenamiento, debemos ser conscientes, que normalmente avanzamos en nuestro objetivo, pero sin embargo este sentimiento, se puede convertir en un gran aliado.

• Alerta de una posible lesión: correr es un deporte, de los más duros y exigentes que existen, por ello en muchas ocasiones, estamos acostumbrados a sufrir, sin advertir unas posibles señales de una lesión inminente. Por ello debemos estar alertados ante el más insignificante dolor que nos pudiera aparecer, no debiendo sufrir por ello.


• Aliciente:
cuando aparece esta sensación de sufrimiento, una gran mayoría de corredores le plantamos cara, convirtiéndonos, si cabe incluso en más fuertes.

Cuando tenemos planificado una tirada larga, y a partir de cierta distancia aparecen los síntomas de cansancio y comenzamos a sufrir, nos revolvemos en contra de ésta sensación, permitiéndonos conseguir alcanzar nuestro objetivo.

• Satisfacción: la inmensa mayoría de corredores, corremos porque además que nos gusta, nos divierte, buscamos nuestra dosis de sufrimiento, que después se transforma en la satisfacción del deber cumplido.

Correr es un deporte donde el sufrimiento siempre está a la orden del día. Desde un punto de vista físico, no es relajante, ni divertido, ya que ponemos nuestro cuerpo en tensión a una media de 140/150 pulsaciones por minuto durante 45/60 minutos a diario.

Otra cosa diferente, es lo que nos parezca desde el punto de vista psicológico. Correr nos motiva, nos hace poseer mayor imaginación, creatividad, además de conocernos a nosotros mismos y darnos cuenta que un problema tiene multitud de soluciones. Como terapia es un tratamiento fantástico, que además nos gusta.

Si piensas que eres extraño porque te gusta sufrir mientras corres, no te preocupes, la gran familia de corredores nos pasa lo mismo. ¿No crees?

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