Dime cómo entrenas y te diré como corres

Corremos porque nos gusta, nos hace sentirnos bien con nuestro cuerpo, eliminamos toxinas experimentando sensaciones de felicidad. Normalmente cuando corremos nos planteamos una meta, un objetivo, que nos haga luchar por algo, que nos vaya a reportar el éxito por el que tanto luchamos.

Captura de www.elcomercio.es Pista de atletismo

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Para alcanzar el éxito, común a todos los corredores, debemos sacrificar muchas horas, por entrenar, dejar de hacer cosas, madrugar los fines de semana, e incluso salir a correr cuando nuestro cuerpo no está al 100%.

Es fundamental saber utilizar cada entrenamiento para mejorar nuestra condición, bajar los tiempos o incluso completar una distancia. Una vez que somos conscientes que cada entrenamiento nos cuesta un tiempo invertido es necesario emplearlo correctamente.

• Entrenamiento efectivo: entrenamiento no es sinónimo de sufrimiento. Cuando salimos a correr a diario debemos de realizarlo conforme a un plan de entrenamientos que se adapte a nuestro estilo de vida, siendo conscientes que cada sesión es un sello en el pasaporte que nos traslada a la línea de meta.

No podemos ni debemos entrenar a tope en cada entrenamiento, pues estaríamos sometiendo al cuerpo a demasiada tensión, que nos podría conducir a una lesión muy importante e incluso casi irreparable.

No debemos salir a correr, todos los días, a disfrutar de un trote, pues no obtendríamos el beneficio o mejoría que buscamos.

La virtud está en el término medio, por ello deberemos entrenar a un 75/80% de nuestras posibilidades.

• No transpolar nuestra vida cotidiana: en ocasiones que sales a aentrenar, seguramente no hayas tenido un buen día, bien laborar, familiar o social, desfogando tu cansancio o frustración en el ritmo de carrera, realizando un entrenamiento “anárquico”, en el que prima el cansancio sobre el resto de beneficios de la sesión.

Este tipo de entrenamiento, parece más bien una carrera contra la frustración, que cualquier otra cosa. Debes ser consciente, que después de una sesión de este tipo, al día siguiente deberás de soltar tu musculación, metiendo un día de recuperación. El cuerpo te lo agradecerá.

• Entrenar en compañía: se trata de un buen método motivador, donde tenemos la opción de compartir muchas experiencias y consejos con otros amantes de correr. Debemos saber con quién quedamos para entrenar, para conseguir el beneficio que deseamos.

Lo ideal sería hacer grupos de carreras en función del ritmo, objetivo y condición física, para progresar todos al unísono disfrutando de la experiencia.

El ser humano, normalmente se mueve por metas, a lo largo de su vida, por ello cuando entrenamos, normalmente lo hacemos buscando un objetivo motivador, debiendo aprovechar tanto el tiempo como nuestro potencial en cada entrenamiento, sin olvidarnos que corremos porque nos gusta.

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