¿Sabes correr cuando hace frío?

La constancia y la voluntad de querer conseguir nuestro objetivo, son dos factores elementales que nos ayudarán a conseguir cruzar nuestra meta. Con temperaturas extremas, tanto en invierno como en verano, no debemos saltar nuestro entrenamiento diario, tan solo hay que seguir unas recomendaciones básicas para salir a correr.

Captura de www.meteorologiaenred.com

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Es habitual encontrarse corredores entrenando con cualquier tipo de condiciones climatológicas, independientemente de la estación del año en la que nos encontremos. La voluntad de querer cruzar la meta y compartir el éxito de nuestra vistoria es inmensamente mayor a quedarnos en el sofá.
En invierno, con el frío deberemos seguir estos consejos para esquivar temperaturas extremas, tanto en verano como en invierno.

• La regla de los 10ºC: lo primero que siempre tendemos hacer cuando hace frío es abrigarnos, en algunas ocasiones incluso demasiado. Debemos ser conscientes que durante los primeros minutos de carrera, nuestra sensación térmica será de temperatura baja, pero a medida pasen los kilómetros, comenzareamos a darnos cuenta que nos sobra ropa.

Un buen consejo, será fijarnos en el termómetro y sumarle 10 ºC, en función de la temperarutra resultante nos abrigaremos.

• Calentamiento: antes de comenzar a correr deberemos aclitar nuestro cuerpo, tanto a nivel muscular como fisiológico a las bajas temeraturas, comenzando a realizar un calentamiento suave y progresivo.

Es aconsejable para efectuar el aclimatamiento con ropa de abrigo y a medida que vayamos entrando en calor nos desprenderemos de las prendas incómodas y de abrigo excesivo para correr.

• Hidratación: a pesar de las bajas temperaturas, al correr, nuestro cuerpo desprende calor, eliminando líquidos y electrolitos fundamentales de nuestro cuerpo. Aunque durante los meses invernales, no tengamos tanta sensación de sed o calor corporal, debemos hidratarnos, con habitualidad.

Deberemos obligarnos a avituallarnos con periocidad, para conseguir que la reposición de líquidos sea constante y continua, aún cuando no tengamos sed. Una correcta hidratación, después del entrenamiento, en invierno, sería beber algún tipo de caldo, reponiendo las salaes perdidas además de ayudarnos a entrar en calor.

• Después del entrenamiento: para prevenir resfriados, deberemos abrigarnos de la misma forma que lo hicimos antes de comenzar con el calentamiento, para comenzar con los estiramientos.

Una vez hayamos realizado los estiramientos correspondientes , nos ducharemos con el agua a una temperatua media, para que el cuerpo vaya entrando de nuevo en calor de una forma paulatina y constante.

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