Combate la tensión

La tensión deportiva, también conocida como estrés, se puede definir como la sensación que experimentamos cuando reaccionamos a determinados hechos, o cuando estamos apunto de enfrentarnos a un nuevo reto, sintiendo presión por diferentes situaciones, llegando, incluso a ser contraproducente a nivel físico.

Normalmente sentimos estrés los días anteriores a una prueba que hemos ido planeando durante mucho tiempo, siendo conscientes del sacrificio que nos ha supuesto, llegando a superar lesiones, enfermedades, hasta el gran día. Sentimos el apoyo de nuestras familias y conocidos, transformando ese estrés positivo, conocido como eustréss, en negativo, también conocido como distréss.

Dorsal de una carrera

Dorsal de una carrera

El distréss, se considera una forma de tensión perjudicial cuando tenemos que adaptarnos a exigencias negativas que nos ponemos en el camino, llegando a dejarnos sin energías y motivación. Para ello debemos saber controlarlo con unos consejos:

Respiración profunda: fundamental buscar un lugar tranquilo y relajado. Inspirar por la nariz y explusa el aire lentamente por la boca.

Relajación muscular: contrae tus músculos fuertemente y mantenlos estresados durante unos segundos y luego relajados.

Visualización y pensamiento positivo: imagina un lugar tranquilo y piensa que eres capaza de realizar sin el menor temor tu reto.

Trata bien a tu cuerpo, alimentandote bien y durmiendo lo suficiente para alejar los malos pensamientos que pudieran estresarte.

No pretendas ser perfecto: todo el mundo falla alguna vez. Concéntrate en disfrutar de tu experiencia.

Cuando el corredor entrena a diario, normalmente es porque además de sentirse identificado con la filosofía del deporte, es porque persigue su propio éxito personal, sin compararse con nadie. Corre porque disfruta,  siente la alegría de correr como elemento como fundamental del deporte llevándolo a otros aspectos de su vida. Si vivimos de esta manera , alcanzaremos la felicidad aliviándonos de la tensión negativa.

Muchos que solemos disfrutar de correr, cuando nos aproximamos a la fecha de la prueba, comenzamos a sentir los típicos nervios, que anteceden al pistoletazo de salida, permanenciendo expectantes al comienzo, momento en que nos sentimos aliviados, por estar presentes y compartiendo kilómetros con los demás corredores. La sensación de presión, va desapareciendo a medida pasan los kilómetros, aumentando el sentimiento de felicidad, interiorizándonos en nuestro mundo particular.

Personalmente, considero que la mejor manera de aliviarse la tensión negativa, es pensando de los motivos principales de por qué corremos, entendiendo que lo hacemos porque nos hace felices y disfrutamos.

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