Adelgazar sin dieta es más que posible (y no, no estás soñando)

El término dieta siempre se relaciona con penitencia. Estamos acostumbrados a ligar una bajada de peso con la restricción calórica que implica llevar a cabo una dieta y en parte es cierto que los kilogramos de la balanza descenderán si también disminuye la energía que introducimos en nuestro cuerpo; matemática pura y dura.

Sin embargo las dietas suelen ser insostenibles en el tiempo, como toda aquella actividad que no nos gusta realizar. Nos resistimos a su práctica continua en el tiempo porque detestamos dedicarle horas y energía a algo que no disfrutamos. Esto explica la importancia que tiene elaborar un plan alimentario que además de ajustarse a  nuestras necesidades, debe estar adaptado a nuestros gustos.

3 tips para adelgazar sin dieta

Disfruta de tus comidas

Introducir en nuestra dieta todo tipo de alimentos que disfrutemos nos garantizará el éxito. Pero más que de dietas, que suena a los peores castigos que nos ponían nuestros padres  tras nuestras fechorías, hablemos de cambio de hábitos. Saber que podemos comer de todo, en las porciones necesarias y en el momento justo.

La adherencia al plan alimentario es la clave para conseguir tus objetivos y la forma más eficaz de conseguirla es disfrutar de lo que nos metemos en la boca, se puede comer rico pero sano. Verás que con el tiempo no querrás comer a base de dulces o comida rápida porque te sentirás genial y con altos niveles de energía.

Aprende a nutrirte

La educación alimentaria es un pilar básico que puede ayudar a la mejora de la composición corporal de las personas, que realmente es lo que todos buscamos. Un aumento de la masa muscular y una disminución de la capa grasa, lo que erróneamente se llama tonificación.

Para ello aumenta tu cantidad de proteínas diarias y elige si quieres aumentar grasas y bajar carbohidratos o viceversa. La clave está en mantener una cantidad suficiente de proteínas de alto valor biológico, es decir, aquellas que presenten en su composición aminoácidos esenciales. Un claro ejemplo es el huevo, se trata de una proteína completa que te aporta todo lo que necesitas además de muchísimas saciedad que te permitirá disminuir tus niveles de ansiedad entre comidas incorporándolo como tentempié!

Tras esta información, olvídate de dietas milagro y empieza a aprender a comer para que tu torneada silueta perdure algo más que una post operación bikini.

Más mercado y menos supermercado

Apuesta por las tradicionales comidas de tu abuela que estaban hechas a base de alimentos naturales cosechados en el campo: tubérculos, hortalizas, cereales, verduras… que todos ellos sean la base de tu alimentación.

No construyas tu dieta a base de productos ultraprocesados que vienen cargados de grasa, azúcar y aditivos. Apuesta por el comercio local que además de contribuir con la economía de tu localidad, te estarás ahorrando muchas visitas innecesarias al médico.

Si compras en el supermercado nunca te olvides de leer los ingredientes de los productos. Leer las etiquetas de lo que nos vamos a meter entre pecho y espalda es primordial, no te dejes engañar por la industria ni dejes que el ambiente obesogénico en el que vivimos influya en ti.

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