Entrenamiento

Sentirse a gusto corriendo

Escrito por Josep Pastells / 9 de junio de 2009

Dejando de lado cualquier otra motivación, cuando corremos deberíamos tender a sentirnos bien, a sufrir lo justo y estar lo más cómodos posible. En principio no se trata de un objetivo complicado, porque la mayoría de los atletas populares experimenta sensaciones muy agradables antes, durante y después de sus rodajes, pero hay ocasiones en que las cosas empiezan a torcerse y no saben muy bien cómo resolverlas para volver a sentirse a gusto al correr.

Se necesita esfuerzo para sentirnos a gusto en la carrera

Se necesita esfuerzo para sentirnos a gusto en la carrera

Lo más probable es que, casi sin darse cuenta, se hayan dejado llevar por una dinámica que al principio les funcionaba pero poco a poco ha ido perdiendo eficacia hasta el punto de obligarlos a replantearse cómo corren y con qué objetivos. Aunque parezca extraño, es muy frecuente que los fondistas dediquen poco tiempo a analizar sus sesiones de entrenamiento. Cuando ello no es necesario no hay ningún problema, pero si aparecen dificultades hay que estar preparados para afrontarlas y tener muy claro que lo básico siempre debe ser disfrutar al correr.

Aflojar un poco

Fijémonos, por ejemplo, en el caso de los corredores que advierten que su velocidad va disminuyendo. Se sienten cada vez más lentos y, aunque en general ir lento acostumbra a ser placentero, no consiguen pasárselo bien. En estos casos, lo más probable es que hayan aumentado en exceso sus rodajes o el ritmo de los mismos, lo que acaba siendo contraproducente porque el cuerpo no tiene tiempo para recuperarse. La solución es obvia: aflojar un poco hasta volver a recuperar las buenas sensaciones. Si lo que quieren es lograr una velocidad determinada, a lo mejor les vendrá bien correr uno o dos días menos a la semana.

Entrenar la velocidad

Aunque no retrocedan en sus ritmos, existen otros fondistas que se sienten incapaces de seguir aumentándolos y, por consiguiente, quedan estancados y no disfrutan como quisieran. En primer lugar, es necesario que cada uno sea consciente de sus limitaciones y de la larga serie de factores que condicionan sus rodajes. Pero si después de analizarlos decide que debería poder correr más rápido, lo mejor que puede hacer es introducir en sus entrenamientos series de velocidad, o por lo menos cambios de ritmo que acostumbren al cuerpo a las nuevas y mayores exigencias.

Volver atrás

Un tercer caso, muy parecido al primero y en cierta forma al segundo, es el de los corredores que cada vez tienen más dificultades para completar sus rodajes largos en el ritmo acostumbrado. Si de verdad desean volver a disfrutar, deben aceptar que se han pasado con la distancia, la velocidad o la frecuencia de salidas y realizar los ajustes que sean necesarios. A veces volver un poco atrás es la mejor manera de retomar los objetivos con más fuerza.

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