Aunque la teoría de la pirámide invertida (estructurar la información por orden de importancia de los hechos) ha quedado un tanto desfasada, bien puede servirnos para estructurar una serie de posts relativos al running. Pero a pesar de que esta antigua técnica periodística sigue siendo una buena forma de aproximarse de forma ordenada a los contenidos de los que deseamos hablar, lo cierto es que dar respuesta a las seis famosas preguntas (qué, quién, cómo, dónde, cuándo y por qué) puede no ser suficiente cuando se trata de profundizar en una materia tan rica en matices. De momento daremos por hecho que ya conocemos sobradamente la respuesta al qué y nos centraremos en el quién.

Correr, una actividad tan antigua como el ser humano
Todos los deportistas
Da igual que sean profesionales o aficionados. Los atletas corren. Y en términos más generales, cualquier deportista que se precie, sea cuál sea su disciplina, lo hace en algún momento para mejorar su condición física. Pensad en algún deporte en el que aparentemente dé igual que estés o no en forma. Por ejemplo el ajedrez. Pues también corren. Pasan tantas horas sentados en la silla, a veces con partidas que se eternizan y, de forma plenamente justificada, reciben el nombre de maratonianas, que correr les ayuda a resistirlas y a mantener la concentración. En todo hay excepciones, claro. Puede que un ajedrecista de 85 años no esté ya para muchas alegrías, pero podéis estar seguros de que cuando podía también corría.
Una lista muy amplia
Siempre que guardemos un equilibrio, pocas actividades son tan beneficiosas para el organismo como correr. Por eso la respuesta al quién es tan amplia. Si profundizáramos en el perfil de los atletas aficionados, ya no de los que participan en carreras populares sino de los que, simplemente, salen a trotar de vez en cuando, nos daríamos cuenta de que es demasiado amplio para intentar reducirlo a un esquema determinado. Corren, evidentemente, las personas que necesitan ejercitar su físico para trabajar mejor (bomberos, policías, agentes forestales), pero también muchas otras que han hallado en el running la mejor forma de compensar las muchas horas que dedican a otras actividades nada físicas. Médicos, abogados, empresarios, oficinistas, profesores, amas de casa…
Edades muy diversas
La lista sería interminable, y tan variada como la edad de los corredores. Los últimos estudios confirman que, como tendencia general, los jóvenes cada vez hacen menos deporte, pero muchos de ellos corren, desde luego. Lo mismo ocurre con las personas maduras. Algunas han corrido toda la vida y otras han empezado a hacerlo en plena madurez tras descubrir que se trata de una medicina muy recomendable. ¿Y los más mayores? Pues también corren. Quizá proporcionalmente sean menos, pero hay muchos que corren y piensan hacerlo hasta que les queden fuerzas. Por algo será.
Tags: edad del corredor, perfil del corredor

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