Condicion Fisica

Que la rutina no te haga perder la motivación

Escrito por César Pinto / 8 de enero de 2009

Muchas veces escuchamos a los que recién se inician en este deporte o a los que llevan pocos meses de entrenamiento, decir que se sienten atrapados en algo similar a un callejón sin salida: No se sienten capaces de ir más rápido o de aumentar recorrido a su rutina diaria, eso sin mencionar que el correr va perdiendo esa magia que tenía al principio. Si este es el caso, ¿qué se puede hacer para volver a tener esa motivación que parece haberse desvanecido?

Perder las ganas de correr debido a la ausencia de buenos resultados es algo completamente natural. Aún así, resulta de vital importancia eliminar aquellos pensamientos negativos y continuar trabajando para mejorar nuestra condición física. ¿La solución? Hay que hacer unos pequeños ajustes para mantener nuestra motivación

El problema

Sientes que estás muy cansado y cada vez que entrenas vas más lento.

La solución

Toma las cosas con un poco más de calma. Cambia tu día de ejercicio y asegúrate de caminar más distancia en tu entrenamiento, para una mejor recuperación y predisposición: Inicia cada sesión con un calentamiento de 2 ó 3 minutos de caminata.

Si después de probar este método todavía te sientes exhausto, visita a tu doctor: Puede que tu organismo presente una condición demasiado baja en hierro o en vitaminas B.

El problema

Te es imposible correr más rápido.

La Solución

Añade a tu rutina algunos ejercicios de velocidad o de aceleración en ciertos tramos, así como algunos kilómetros más de recorrido: Los ejercicios de velocidad y aceleración te ayudarán a lograr una buena forma física; recorrer distancias más largas mejorarán tu habilidad de lidiar con el estrés proveniente de un gran esfuerzo.

Seguidamente toma un día de descanso para que tu cuerpo se recupere satisfactoriamente.

El problema

Emanas demasiado vapor durante tus recorridos largos.

La Solución

Disminuye la velocidad en estos recorridos, añade kilómetros de manera gradual y trata de caminar más seguido. Por ejemplo, si actualmente estás corriendo una milla por cada nueve minutos y luego descansas caminando por espacio de 60 segundos, disminuye el paso a diez minutos por milla y camina un poco después de cada 3 minutos de estar corriendo.

Que tus recorridos largos sean una vez por semana, añadiendo una milla más cuando creas que te sientes listo para ello.

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