Entrenamiento

Niños corredores

Escrito por Josep Pastells / 18 de mayo de 2009

Muchos recordaréis el caso del niño indio Buddhia Singh, que ahora hace tres años, cuando tenía diez, se hizo famoso tras correr en poco más de siete horas los 65 kilómetros que separan la ciudad de Puri de Bhubaneswar, en el estado de Orissa. Muchos pediatras afimaron que estaba rozando los límites fisiológicos, ya que "un cuerpo que está creciendo no se puede someter a tanto esfuerzo”.

En este sentido, los médicos advirtieron que el entrenamiento de Buddia era excesivo. Diez horas diarias entrañaban muchos riesgos y podían perjudicar su desarrollo, provocarle deficiencias nutricionales o incluso causarle deformidades. No hace falta ser un experto en la materia para darse cuenta de que los médicos llevaban razón. Se trata de un caso muy extremo, difícilmente equiparable a nada de lo que podamos encontrarnos en nuestra vida cotidiana.

Límites imprecisos

Pero lo cierto es que no tenemos muy claros cuáles son los límites que deben aplicarse a los niños cuando hacen deporte o, más concretamente, cuando corren. En realidad, resulta muy difícil establecer una cifra concreta, porque todos los niños son diferentes y sus capacidades físicas también.

Sentido común

Sin embargo, parece claro que no tiene mucho sentido que niños de ocho o nueve años corran distancias superiores a dos o tres kilómetros o que lo hagan más de dos o tres veces a la semana. Ni que niños un poco mayores, de doce o trece años, participen en medias maratones o maratones. El más elemental sentido común nos indica que eso es demasiado y, por si acaso, la mayoría de las carreras especifican cuál es la edad mínima para competir.

Evitar locuras

En cualquier caso, lo más sensato es dejar que sean los propios niños los que decidan qué distancia pueden o quieren correr. Siempre con un cierto control, por supuesto. En general, se dejarán llevar por las sensaciones que experimentan al hacerlo y dosificarán su esfuerzo mejor que cualquier padre o entrenador, aunque siempre existe el peligro de que se excedan y los mayores deben evitarlo.

No presionar jamás

Por supuesto, nunca debemos presionar a un niño para que corra una distancia determinada en contra de su voluntad. Sería totalmente contraproducente y, aunque no está demostrado que pueda provocarle algún daño físico o psicológico, es posible que a la larga lo asocie con días de perros y, cuando sea mayor, lo último que le apetezca sea correr.

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2 comentarios

  1. Rebeca

    Correr para los niños es algo natural, la mayoría lo encuentran divertido, un juego más para ellos. Un ejemplo para ellos deberían ser los padres, ya que si éstos corren, posiblemente tiendan a imitarles.

  2. Josep Pastells

    Muy cierto, Rebeca. Sin cometer excesos, correr desde niños puede ayudarnos a llevar una vida saludable de mayores.

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