Entrenamiento

Las ventajas de planificar

Escrito por Josep Pastells / 21 de julio de 2009

Además de las más evidentes (no tener que recordar en cada momento lo que nos toca hacer hoy porque ya lo pensamos y decidimos hace mucho tiempo y después lo apuntamos), la planificación ofrece una serie de ventajas indiscutibles que la hace muy recomendable para todos los atletas populares que se toman un poco en serio esto de correr.

Planificar es la base de un buen entrenamiento

Planificar es la base de un buen entrenamiento

La lectura más habitual de los programas es la que nos permite seguir el día a día y fijarnos en el tipo de entrenamiento que debemos llevar a cabo en una jornada concreta, o incluso la que nos sirve para visualizar lo que nos espera, sean los rodajes que nos quedan antes de un maratón o las series que deberemos completar antes de las vacaciones. Pero los diarios de entrenamiento también son muy útiles cuando se trata de echar la vista atrás y, tal vez, aprender de nuestros errores.

Errores y frustración

Puede que hayamos estado entrenándonos durante 12 ó 13 semanas para completar un maratón en menos de tres horas y media. Estaba todo perfectamente planificado y no nos desviamos ni un milímetro de las indicaciones de un programa que, además, estaba elaborado por uno de los mayores expertos mundiales en la materia, pongamos que Abel Antón. Pero, por las razones que sea, nos han sobrado tres minutos para alcanzar nuestro objetivo y no nos sentimos a gusto, estamos frustrados.

Análisis objetivo

La primera tentación será echarle la culpa al programa. “Estaba mal hecho”, “hice demasiados kilómetros”, “hice muy pocos”. Cualquier excusa puede ser buena cuando se trata de echar la culpa a los demás, pero lo que en realidad deberíamos hacer es analizar objetivamente nuestra actuación y preguntarnos por qué no hemos logrado lo que parecía a nuestro alcance. Quizá descubriremos que en realidad no hicimos tanto caso a Antón como creíamos (cuando nos recomendaba, por ejemplo, que si nos sentíamos muy cansados no saliéramos a correr aunque lo pusiera el programa), o que tal vez le hicimos demasiado caso sin darnos cuenta de que nos habíamos puesto el listón demasiado alto, o que salir de juerga hasta las tantas de la madrugada no es la mejor manera de encarrilar el rodaje largo de los domingos.

Mirada crítica

Sean cuales sean las causas de nuestro pequeño fracaso, lo único que importa ya es que repasando críticamente el programa y nuestra forma de llevarlo a cabo seremos capaces de descubrirlas y, si realmente nos lo proponemos, evitaremos caer en los mismos errores la próxima vez. Planificar no garantiza nada, pero ayuda un montón.

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