Experiencias personales

La posición de los brazos cuando corremos

Escrito por César Pinto / 20 de febrero de 2009

¿Cómo debo poner los brazos cuando salgo a correr? ¿Deben estar tensos o sueltos? Un par de preguntas que muchas veces nos hacemos y cuya respuesta no queda del todo clara. Como siempre todo es cosa de opiniones y en este caso, os traemos la de un entrenador de atletas profesionales.

La posición de los brazos es fundamental para lograr un buen rendimiento

La posición de los brazos es fundamental para lograr un buen rendimiento

Hace ya algún tiempo que dos corredores entraron en debate por este tema. Discutían la posición correcta o más apropiada de nuestras extremidades superiores a la hora de correr, y si éstas deberían o no servir de guía. Los argumentos eran los siguientes:

Con movimiento

Mantener los brazos firmes y tensos ayudará a que nos propulsemos hacia adelante; por tanto, seremos capaces de correr más rápido y mostrar más resistencia en superficies planas o cuesta arriba.

Nuestras rodillas y piernas seguirán el movimiento e intensidad impuestos por nuestros brazos, al mismo tiempo que nos ayudarán a continuar cuando la fatiga intente bloquear nuestras extremidades inferiores. Los brazos deberían posicionarse, cómodamente, formando un ángulo de 90º y balancearse hacia atrás, de modo tal que la muñeca roce levemente la cima de nuestra cadera antes de ir hacia adelante.

Sin movimiento

Los corredores no deberían balancear sus extremidades superiores: esto supone un gasto innecesario de energía. Es imperativo que los brazos se mantengan junto a nuestro cuerpo, haciendo el menos movimiento posible.
De esta manera no nos veremos obligados a seguir el ritmo impuesto por ellos, lo que se traduce en un mejor y más prolongado desempeño deportivo.

¿Cuál de los dos argumentos es el correcto o el más recomendado? Valeriu Tomescu, entrenador de atletas del este europeo, apoya el primero de ellos.

Opinión

Yo recomiendo sin lugar a dudas la primera explicación. Cuando caminamos, movemos nuestros brazos de forma natural y desde luego, hay una tendencia a hacer lo mismo cada vez que corremos.
Además, el hecho de no mover nuestras extremidades superiores a la larga derivará en hombros más altos, músculos tensos y resultados por debajo de nuestra verdadera capacidad
”.

En cualquier caso, como suele decirse: cada maestrillo tiene su librillo. Lo más recomendable es lo que cada uno esté acostumbrado a hacer, siempre y cuando no sea perjudicial para su propia salud.

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