Los científicos han encontrado la razón detrás de la evolución de los dedos gordos del pie en el ser humano, hasta adoptar el tamaño que tienen actualmente. De acuerdo a ciertos análisis biomecánicos, dedos más grandes requieren de más energía e impacto que los pequeños, razón por la que algunos afirman que estamos ante uno de los cambios más importantes que permitió el desarrollo y superación del hombre primitivo.

¿Los dedos de los pies, una de las maravillas de la evolución?
¿Evolución?
A diferencia de la mayoría de primates, incluido el chimpancé, nuestro pariente más cercano, los seres humanos hemos ido disminuyendo su tamaño con el paso del tiempo. Además, es sabido que los animales que corren tienen los dedos sumamente pequeños: algunas especies, como los perros y gatos, tienen un final de extremidades compuesto básicamente por palmas. Basándose en esta característica, los investigadores intentaron explicar la fisiología del pie mediante esta actividad deportiva.
“Los seres humanos están bien adaptados para carreras de resistencia. Somos la especie que peores resultados obtiene en competencias de velocidad, pero los mejores en distancias largas”, se dijo.
Aunque esta teoría del ‘corredor de larga distancia’ no es aceptada universalmente, un nuevo estudio revela pruebas de la importancia de los dedos del pie en la vida del atleta.
Los hechos
Durante el momento de propulsión, cuando tenemos un pie en el aire y el otro sobre tierra, aproximadamente entre la mitad y las tres cuartas partes de nuestro peso recae directamente sobre el pie delantero.
“Cuando estamos caminando, justo antes de impulsarnos para dar el siguiente paso, nuestro otro pie ya ha llegado al suelo… hemos transferido una parte del peso de nuestro cuerpo. Bajo este mismo concepto, es fácil darse cuenta del gran esfuerzo que deben hacer nuestros dedos para propulsarnos cuando corremos”, se acotó.
Los científicos analizaron la fuerza como parámetro en quince pruebas diferentes de carrera y caminata sobre una superficie sensible a la presión, y encontraron que sólo con incrementar el tamaño del ‘dedo gordo’ en un 20%, el esfuerzo requerido se multiplicaba por dos.
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El resto del estudio, titulado ‘Walking, running and the evolution of short toes in humans’, está publicado en el Diario de Biología Experimental de la mencionada universidad.
Tags: Condicion Fisica, Notas de prensa

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