Querer es poder, dice el refranero castellano o, en una versión muy parecida, querer y poder, hermanos vienen a ser. Si aplicamos esta idea al running, también podemos pensar que, con voluntad, conseguiremos casi todo lo que deseemos. Querer es correr, sin duda, pero aunque el optimismo aporta muchas ventajas y en muchas ocasiones es incluso oportuno dejarse llevar por él, tampoco debemos caer en el error de sobrevalorar nuestras posibilidades.

Si somos optimistas, tenemos la mitad del camino hecho
El poder del deseo
Desear que las cosas nos vayan bien es la mejor manera de sentar las bases necesarias para que realmente empiecen a irnos bien. Por grandes que sean nuestras cualidades físicas, de poco van a servirnos si nos dejamos invadir por pensamientos negativos. Permitir que nos domine la incertidumbre, llenarnos de dudas sobre nuestras capacidades o temer que no vamos a lograr nuestro objetivo son formas casi seguras de no conseguir lo que deseamos. Si piensas que algo irá mal, es muy posible que acabe yendo mal, porque de alguna forma estás condicionando tu actuación incluso antes de iniciarla.
Objetivos asequibles
En cambio, pensar que todo irá bien puede que no garanticé el éxito (o por lo menos la consecución de nuestras metas particulares), pero seguro que nos ayuda a conseguirlo. Se trata de marcarse un objetivo mínimamente asequible e ir a por él. No estamos hablando, por ejemplo, de correr 10.000 metros en 35 minutos si actualmente lo haces en 45. Puede que no sea imposible para siempre, pero sí que lo es ahora mismo y seguro que lo será durante mucho tiempo. Es bastante más sensato plantearse objetivos cercanos, como correr esa distancia en 43 o 44 minutos. Cuando lo hayas logrado, ya te plantearás hacerlo un poco más rápido, quizá en 41 o 42 minutos. Y así sucesivamente. Puedes ser todo lo optimista que quieras, pero siempre que responda a una base real.
Certeza y voluntad
El optimismo también se trabaja y una de las formas más inteligentes de hacerlo es a través de pequeños logros que nos vayan dando confianza y nos empujen, poco a poco, a ser cada vez más positivos sin dejar por ello de conocer nuestras carencias. Correr es un acto que nace de la voluntad, pero también de la certeza que corremos por algo, sea lo que sea, que nos impulsa a seguir corriendo. En este sentido, podéis ser optimistas. Salvo lesión o enfermedad, todo está en vuestras manos; mejor dicho, en vuestros pies.
Tags: corredores optimistas, correr con base, objetivos asequibles

No hay comentarios
Aún no hay comentarios. ¿Quieres dejar un comentario?