Hay algo que apreciamos con frecuencia cuando escuchamos las declaraciones de los atletas de renombre, aquellos que logran batir su propia marca personal o consiguen hacer historia al establecer un nuevo record mundial: Su actitud ganadora. Suelen tener una enorme confianza en el éxito antes de que llegue el día del evento y esto, es algo que debemos tratar de imitar.
Muchos opinan que una de las razones por las que las marcas establecidas se van superando continuamente, es precisamente creer que se pueden superar: Con el paso de los años, cada vez un mayor número de deportistas se sienten seguros de poder hacerlo y es gracias a esta confianza, que tienen mayores posibilidades de triunfar.
Y es que la mente es quizás el arma más poderosa que tienen los deportistas. Expertos en el tema afirman que este nivel de confianza no es algo innato en las personas, sino que se va adquiriendo paulatinamente conforme nuestro avance en los entrenamientos nos hace ver lo cerca que estamos de lograr nuestras metas.
Si ya lo dice bien claro Tirunesh Dibaba
“Cuando intento batir un record mundial no es porque así lo decidí en el preciso momento en que pisé la pista de carreras. Primero analizo mi condición física y hago lo posible por averiguar qué tan bien preparado estoy y si mis tiempos son los deseados. Yo creo que es de ahí que proviene la confianza”.
De acuerdo. La confianza en poder lograr un determinado objetivo es, probablemente, el mayor beneficio que puede lograr un buen entrenamiento, ya que es nuestro cerebro el que a la hora de la verdad regulará nuestro desempeño y, como sabemos, es prácticamente imposible engañarle sin importar lo que nuestro cuerpo haga o deje de hacer.
Sin cerebro no responden las piernas
Pero nuestro cerebro no sólo juega este importante papel: Otra de sus funciones primordiales es proteger a nuestro organismo de sufrir algún daño durante las extenuantes sesiones de ejercicio, daños que por lo general se producen debido al sobre-entrenamiento: Para ello, manda emitir sensaciones de molestia y disminuye el nivel de resistencia en nuestros músculos.
A través de un mecanismo conocido como ‘regulación anticipada’, nuestro cerebro calcula la mayor velocidad que un atleta puede sostener en el tramo final de una carrera. Para esto, lee las señales que nuestro cuerpo emite: Temperatura corporal, tiempo y distancia restante, así como información de entrenamientos y competencias pasadas.
Por tanto, el objetivo máximo de entrenar es demostrar a nuestra mente que nuestro cuerpo es capaz de sostener un buen desempeño a lo largo de una carrera, sin sufrir daños graves.
Tags: Entrenamiento, Psicología


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