Correr durante el embarazo puede ser un ejercicio muy saludable ¿Corriendo durante el embarazo? ¿Corriendo durante el embarazo? mujerescorredoras
Correr durante el embarazo puede ser un ejercicio muy saludable

Las mujeres que se han entrenado con fiereza conservan la idea de que deben mantenerse lo más en forma posible: Durante el embarazo, necesitas estar tan en forma como sea necesario, no como sea posible. Puede resultar difícil para una atleta el cambiar sus metas así de repente, pues seguramente empezará a sentir que no hace lo suficiente. A continuación veremos algunas sugerencias que te ayudarán a cambiar tus prioridades.

Perdónate a ti misma

En vez de tenerle pavor a la subida de peso, pérdida de condición física o a la incomodidad de estar embarazada, mira el lado bueno de todo esto: tienes una inmejorable excusa para ser indulgente contigo misma. Aprovecha esta situación mientras dura. De hecho, estos nueves meses pueden ser un tiempo propicio para desarrollar algunos hábitos saludables que hagan más llevaderos tu nuevo estado.

Con tu bebé ocupando la máxima prioridad en tu vida puedes, por ejemplo, empezar a comer correctamente y dormir lo suficiente por primera vez en mucho tiempo. Cuando estás embarazada te tomas tan en serio el cuidado de tu salud, que el salir a correr se vuelve un motivo de celebración y alegría.

No pierdas la motivación

Los síntomas inherentes a tu nuevo estado, los primeros meses pueden hacer que la idea de hacer ejercicio no sea tan tentadora como antes. Náuseas, cansancio y mareos te harán pensar en dejarlo durante una temporada. Muchas mujeres dicen que correr durante los primeros compases del embarazo resulta mucho más difícil que hacerlo durante aquellos previos al parto. Pero todas sin excepción aseveran que debes hacer hasta lo imposible por salir de casa a hacer ejercicio, aunque sólo sea por unos minutos: esto aumentará tu energía.

Si estuviste corriendo regularmente antes de quedar embarazada, no te detengas ahora. El hacerlo te ayudará a estar más activa, a tener más energía y a sentir que tienes todo bajo control.

No armes rutinas de entrenamiento

Aprenderás a ir con la corriente. Planear ejercicios, especialmente en el primer trimestre, puede resultar de lo más inútil: Un día puede resultar muy diferente del otro en términos de niveles de energía y de otros factores que afectan el correr, como la velocidad con que el corazón late, los mareos, la presión de la sangre o el quedarse sin aliento fácilmente.

Se hace complicado ignorar las exigencias del pequeño ser que crece allí adentro y de hecho, no deberías intentar hacerlo. Considera estas señales como una llamada de atención para que disminuyas la intensidad de tu entrenamiento. Para algunas mujeres, esta experiencia puede resultar frustrante ya que no podrán seguir corriendo al mismo nivel de siempre: Es tiempo de escuchar a tu cuerpo y de ser cauta en la toma de decisiones.

Se debe entender que habrán complicaciones en el camino: Problemas tan comunes como un simple dolor de espalda pueden verse considerablemente incrementados con el ejercicio diario. Si sientes que las cosas no marchan bien, quizás sea ésta una razón suficiente para dejar de correr durante un tiempo: Pero esto no significa que tengas que dejar de hacer ejercicio completamente.