Puede que prefiramos dejarlo todo en manos de la improvisación, correr cuando y como nos apetezca, pero si decidimos seguir un programa y planificar nuestros rodajes lo más inteligente es hacerlo bien desde el principio, seguir al pie de la letra (o casi, tampoco somos robots y nuestra vida está sometida a todo tipo de imponderables) los objetivos trazados sobre el papel.

Si tenemos un plan, debemos cumplirlo con disciplina
Mejor apuntarlo todo
Por lo tanto, lo más sensato si queremos ser metódicos hasta el extremo es apuntarlo todo. En una agenda, un diario, un documento de Word o una hoja cualquiera. Lo importante es escribir todo lo que planificamos. Parece fácil, pero enseguida comprobaremos que no lo es tanto. A menos que tengamos la cabeza cuadriculada, cualquier planificación puede enfocarse de muchas maneras y decidirse por alguna de ellas, o por una mezcla de distintos sistemas, siempre provoca dudas.
Servicio a la carta
Puede ocurrir que simplemente copiemos un programa llevándonos por los consejos de algún atleta famoso y mientras lo vamos escribiendo, o al repasarlo después de escribirlo, nos apercibamos de que no es exactamente lo que andamos buscando. Es entonces cuando, guiándonos siempre por el sentido común y el conocimiento de nuestras posibilidades, podremos adaptar nuestra planificación (por algo es nuestra) a lo que realmente deseamos hacer.
Improvisar hasta cierto punto
En cierta forma, se trata también de improvisar mientras planificamos, algo que no es para nada incompatible siempre que la improvisación termine en el momento exacto en el que damos por bueno el programa. A partir de entonces, si realmente hemos decidido ser metódicos deberemos centrarnos en seguir lo que hemos escrito, al fin y al cabo la manera más metódica y razonable de acercarnos a nuestros objetivos.
Tags: corredores metódicos, planificar los rodajes

Pues ciertamente, sobre todo es importante si estás empezando, para obligarte a no desanimarte!
yo lo voy contando en mi blog, y es otra forma de ser metódico, que luego hay que contarlo!