Condicion Fisica

Cómo correr

Escrito por Josep Pastells / 4 de marzo de 2009

Hay mil formas de correr, o tal vez más. Podríamos decir que hay tantas formas como personas que corren, aunque puede que ni los propios protagonistas de la acción hayamos prestado mucha atención a cómo nos movemos. Casi siempre lo hacemos de manera natural, sin pensar en ello. Al fin y al cabo, nadie nos enseñó a correr, sino que fue algo que aprendimos de niños, poco después de afianzarnos como andarines.

Las formas de correr son como los copos de nieve: no hay dos iguales

Las formas de correr son como los copos de nieve: no hay dos iguales

En realidad, casi nadie es demasiado consciente de su forma de correr, pero cualquier persona que haya presenciado una carrera popular, o simplemente se haya fijado en los amantes del running que corren por su barrio, habrá apreciado que la variedad de estilos es enorme. Veamos unos cuantos ejemplos: los que corren con la espalda completamente recta –tal vez la mejor manera de evitar cargar en exceso la espalda–, los que tienden a inclinarse hacia delante, los que balancean los brazos constantemente, los que resoplan cada tres zancadas… Cada uno de nosotros podría crear su lista particular y engrosarla tanto como quisiera, porque cada corredor es distinto y tiene sus propias costumbres y características.

Cuestión de actitudes

Otra forma de abordar el cómo es prestando atención a la actitud de cada corredor. Algunos están tan concentrados en el esfuerzo que es difícil imaginarse que puedan aprovechar el entrenamiento, o la carrera, para pensar en algo que no tenga nada que ver con sus propias zancadas. Otros, por el contrario, son grandes observadores, hasta el punto que podría decirse que salir a correr es sólo una excusa para mirar lo que encuentran a su paso, sean personas o paisajes. Una tercera categoría, quizá intermedia, sería la formada por los cada vez más numerosos adeptos al iPod, tan distintos entre ellos que, muchas veces, lo único que tienen en común es que les gusta escuchar música mientras corren.

Y también de expresiones

Al hablar de cómo corremos también podemos fijarnos en las expresiones que acompañan a nuestros movimientos. Muchas veces la posición del cuerpo dice más que la propia cara, pero también es cierto que hay muecas que no dejan lugar a dudas, sean de dolor o de profundo agotamiento. Algunos corredores parece que ya salgan a la calle exhaustos, mientras que otros son capaces de recorrer veinte o treinta kilómetros sin perder la sonrisa. Podría pensarse que son detalles asociados a las capacidades físicas de cada uno, pero tampoco parece descabellada la idea de que todo depende del carácter.

Pisadas y hábitos

Otra cuestión que no deberíamos pasar por alto es la pisada, la forma en que los pies contactan con el suelo. Los expertos acostumbran a distinguir entre pronadores y supinadores, aunque lo que predominan son los corredores con pisada neutra. La mayoría de los atletas no tiene ni idea de cuál es su tipo de pisada, pero cada vez están más extendidos los modelos de zapatillas que mejoran la amortiguación y estabilidad a partir del estudio de estos detalles. También empiezan a proliferar los expertos que aconsejan sobre la mejor forma de correr, pero cambiar los hábitos adquiridos parece algo bastante complicado, sobre todo si se trata de atletas veteranos.

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