Correr sobre la arena no es lo mismo que correr en una superficie dura, es necesario que los corredores tomen en cuenta ciertos aspectos para empezar y realizar una carrerra sana, sin riesgos de leisón. El calentamiento previo y la hidratación son vitales para que la carrera sobre arena sea más llevadera y menos peligrosa.
Correr sobre arena, sobre todo en arena blanda o húmeda, tienen una serie de características muy diferenciadas de la carrera sobre un terreno duro, debido a ello es conveniente seguir una serie de recomendaciones más especiales.
Cuidado con las articulaciones
El calentamiento es una parte vital, sobre todo de rodillas y tobillos, puesto que se hace mucho más importante en este tipo de carrera, por ello es fundamental que el tiempo empleado sea más largo que el se realiza antes de correr sobre un terreno duro.
Los escenarios naturales para realiza la carrera sobre arena son las playas, desiertos, y dunas y con ellos se asocia el sol y calor, así que es primordial la hidratación antes, durante y después del entrenamiento.
La hidratación es importante en cualquier carrera, pero cuando se corre sobre arena, es importante beber agua muy a menudo, sin esperar a tener sed, pues éste es el síntoma que nos indica que ya hay falta de agua en nuestro organismo. Además no hay que dejar de lado la protección solar.
La parte más difícil de corre en arena es la técnica, ya es necesario que el atleta corrar de manera relajada, sin tensar músculos innecesarios como el cuello y hombros. Realmente es difícil y se necesita concentración y entrenamiento para ello, pero es muy importante no intentar hacer fuerza en contra de la arena, ni con las piernas ni con gestos inútiles.
También es importante evitar la pisada con la planta completa del pie, ya que esto hace el correr más pesado y lento. El corredor sobre arena debe apoyar la media planta y la punta, ya que esto permite disminuye la superficie de contacto y facilita el despegue del pie. Con estas indicaciones la velocidad de la carrera aumentará.
También camina
No es pecado andar. Todos hemos visto a corredores de maratón realizando algún tramo andando, pero coronando finalmente la carrera, esto no es malo, ni quita valor al resultado. Si no puedes correr más es inútil forzarte por encima de tus posibilidades, tan sólo conseguirás extenuarte, tener calambres o incluso lesionarte.
Es preferible disminuir ese ácido láctico acumulado en las piernas realizando una “parada” hasta que se pase esa sensación de dolor que impide seguir corriendo y volver a trotar tras el descanso.
Caminar en la arena también es un ejercicio muy bueno, no sólo cuando el cuerpo está cansado de correr y hay que reponer energías, sino también como caminata. La textura de la arena, la perseverancia y la consistencia del corredor colaborarán en el fortalecimiento de las articulaciones y la tonicidad muscular.
Tags: Carrera, Entrenamiento, Plan de entrenamiento


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