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 A veces es difícil encontrar espacios urbanos en los que correr La falta de espacios verdes en los grandes centros urbanos es muchas veces un obstáculo para desarrollar una actividad física. Si bien todas las ciudades planifican en algún lugar espacios para recreación y pulmones de la ciudad; en la mayoría de los casos esto no es suficiente. La gran densidad poblacional es el principal causante de la disminución de espacios verdes. Ante esta situación, practicar deporte en casa o en espacios cerrados se ha convertido en la gran alternativa.
Correr bajo techo
Correr en cinta es una alternativa, muchas personas realizan esta actividad en sus casas. Sin embargo el estrés de la rutina puede presentarse del mismo modo que en cualquier corredor que realiza su entrenamiento al aire libre.
Correr solo es muchas veces una buena idea para combatir el estrés, pero el contexto donde se realiza la actividad es una gran fuente de motivación o de aburrimiento, según se manifieste en las emociones del corredor. Cuando se practica la actividad en el mismo lugar rutinariamente, el estrés y el aburrimiento se presentan en el deportista. Observar todos los días el mismo ambiente, las paredes, televisores y cosas del contexto familiar, muchas veces provoca en el atleta una disminución de su rendimiento.
Gimnasio
Anta la situación de cambio de ambientes, y muchas veces buscando la construcción de relaciones sociales, los corredores prefieren ir a un gimnasio. En numerosos gimnasios, existen planes solo para utilizar cintas. Dejando de lado aparatos de musculación y al ejercicio aeróbico de gimnasia con instructores.
La contextualización y el ambiente de ejercicios son estos casos las principales causas por las cuales diferentes individuos prefieren realizar la actividad en el gimnasio antes que en sus casas, donde la rutina puede motivar el cambio. La falta de espacios verdes en la ciudad muchas veces motiva a las personas a encontrar nuevas formas de expresión deportiva. El futuro parece predecir que este tipo de actividad física es la que se posiciona como la columna vertebral del ejercicio en la ciudad; pero ese tipo de proyección es mejor en palabras de especialistas en la materia.
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 Los pies de un gran corredor: Josep Pastells Muchas veces los corredores en los procesos de entrenamientos encuentran molestias en el pie; producto de la formación óseo muscular de cada individuo. En algunos casos se ven obligados a usar plantillas especiales. La diferente pronación, inclinaciones angulares, o diferencias de peso, hacen que el corredor no termine de disfrutar la actividad, y en muchos casos su rendimiento se vea afectado. El modo de pisar de cada persona es diferente, y las particularidades de cada estructura muscular muchas veces llevan periodos prolongados de tiempo para esclarecerse.
Particularidades
En numerosos casos, los corredores no encuentran las causas de las molestias en el pie. Algunos comienzan a sentir dolores musculares cuando ya ha pasado cierto tiempo de entrenamiento y llevan corridas distancias significativas. En otros casos las plantillas no terminan de solucionar los problemas de pisada, ya que pueden presentarse situaciones donde los estudios llevan meses en determinar causas y motivar soluciones.
Los deportistas conocen que muchas veces cuando se presentan estas particularidades deben esperar meses o quizás con un golpe de suerte, solo unos días. El movimiento de la pierna y el peso descargado sobre el pie son motivo de análisis en muchos estudios orientados a determinar causas de molestias.
Estudio especifico
El estudio de marcha por computadora es uno de los métodos más eficaces de la actualidad para determinar los inconvenientes en el pie. Este estudio consiste en caminar sobre una cinta y determinar los puntos donde se realizan diferentes presiones en la planta del pie.
La gran ventaja es que con caminar o correr sobre la cinta se pueden observar datos como cuanto es el peso que soporta cada pierna, el ángulo del tobillo al pisar, desviaciones óseas, problemas muscularas, inclinaciones, etc. De este modo la propuesta de solución a los inconvenientes es mucho más rápida que utilizando métodos tradicionales.
Disfrutar de la actividad es un objetivo muy importante para cualquier deportista. Los medios de análisis modernos contribuyen en gran medida a solucionar inconvenientes físicos relacionados con la actividad que se realiza. El caso del pie es un estudio muy conveniente para cualquier corredor.
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 Hay tantas motivaciones como corredores en una maratón Cualquier hecho, por banal que sea, ofrece siempre numerosas interpretaciones. Todo depende del punto de vista de cada uno, del carácter, del bagaje vital o cultural, del estado de ánimo… de tantas cosas que resulta absurdo intentar establecer verdades universales. En la mayoría de los casos corremos para sentirnos mejor, eso está claro, pero ello no impide que muchas veces nos duelan las piernas, los pies, la espalda o cualquier otra parte del cuerpo precisamente por haber corrido. Son situaciones contradictorias que se producen a diario. Fijémonos, por ejemplo, en un maratoniano popular que acaba de batir su récord personal. Pongamos que baja de las 3h 50′. Estará eufórico, rebosante de felicidad, pero seguro que empieza a dolerle todo el cuerpo y que se pasará unos cuantos días con unas agujetas terribles. Él no corre para tener agujetas ni sufrir serias dificultades para subir o bajar escaleras, pero lo acepta de buen grado porque ha conseguido su objetivo.
Para qué indeseado
Veamos ahora el caso de una atleta, también popular, que descubrió hace relativamente poco las bondades del running. Empezó con la intención de perder unos kilitos y, después de conseguirlo, se mantiene fiel a sus rutinas diarias. Se siente mucho más en forma, está más delgada y de paso, por qué negarlo, resulta más atractiva a ojos de su pareja. Va entrando en una dinámica de querer hacer cada vez más kilómetros y, al cabo de un par de años, decide preparar un maratón. Su marido, aparentemente, está orgulloso de ella. La anima a correr siempre que pueda y a hacer cada vez rodajes más largos, a veces de dos horas o más. Lo que ella no sabe es que su marido tiene una amante y que aprovechan los largos ratos que ella no está en casa para entregarse a sus festines amorosos. Puede ser sólo una anécdota, en este caso inventada, pero seguro que esta mujer no corre para que su marido se líe con otra.
Contraste brutal
Analicemos un tercer caso. Un atleta aficionado con serios problemas de autoestima que corre para mejorar su físico y, al tiempo, piensa que su nueva afición lo está haciendo más popular entre los vecinos que le ven trotar casi cada día por las calles del barrio. Lo saludan, lo animan y siempre le sonríen, lo que provoca que nuestro protagonista se sienta cada vez mejor, muy contento de sentirse apreciado por sus vecinos. Lo que él no sabe es que, cuando ya se ha alejado los metros suficientes para que no les oiga, afloran comentarios del estilo de “Pobre idiota; fíjate, parece un pato”, “¿Has visto cómo suda? Da pena” o “En mi vida había visto un alfeñique trotador”. Él no corre para provocar esos comentarios, sino quizá para todo lo contrario. Tanto en este caso como en el de la mujer con el marido infiel, el contraste entre el para qué de uno y el de los demás es brutal, pero los principales afectados ni se enteran.
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 Hoy quedan pocas dudas sobre los beneficios de correr En las grandes ciudades, en muchos casos los individuos comienzan a correr después de realizar una consulta médica y recibir del especialista una recomendación directa, sobre realizar algún tipo de ejercicio. Ante la recomendación, el futuro deportista explora una serie de alternativas propicias para realizar movimientos físicos en la zona urbana. En los casos donde la elección es correr, con el paso del tiempo muchos deportistas afirman encontrar un cambio importante en el ritmo de vida y en la respuesta del
organismo.
Correr por placer
Correr sin fines competitivos es una actividad que aporta innumerables beneficios para la salud. El corredor suele encontrar en la actividad todo lo necesario para obtener una mejora física y emocional en su rutina de vida. Al consultar a oficinistas y ejecutivos de firmas de software sobre salir a correr, se encuentra que la actividad al cabo de un tiempo se convierte en una necesidad para el deportista. Los trabajadores consultados esperan con ansiedad la llegada de los momentos donde pueden olvidarse de sus preocupaciones rutinarias y realizar una actividad donde se disfruta del contexto social, se oxigena el organismo, y los músculos realizan un rendimiento donde se combate el sedentarismo.
Todas las respuestas del organismo son observadas durante la actividad y el individuo se encuentra consigo mismo si es que su elección es correr en solitario.
Correr en grupos
Entre los corredores amateur es común encontrar organización de grupos en las ciudades para salir a correr. Correr en grupo es una buena alternativa, sobre todo cuando la persona no es un deportista regular y no esta acostumbrado a llevar adelante un pequeño ritmo de entrenamiento. La motivación que transmite el grupo y la construcción de relaciones personales constituyen un buena situación de apoyo a realizar periódicamente una rutina de entrenamientos.
Cuando el individuo decide correr para combatir el sedentarismo, encuentra que la actividad aporta beneficios para combatir situaciones de estrés y de rutina, además de contribuir en el buen estado del organismo en general. Realizar una actividad deportiva es de gran valor para la salud integral del individuo.
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 Cada uno tiene unos motivos para correr Los atletas profesionales son, tal vez, quienes lo tienen más claro. Corren para ganar o, si eso no es posible (ocurre casi siempre), por lo menos para ganarse la vida. No hay demasiados atletas que puedan considerarse profesionales, ya que, a pesar de su tirón popular, el atletismo no es uno de los deportes que acaparan las informaciones deportivas, exceptuando, claro está, competiciones como los Juegos Olímpicos y los campeonatos del mundo. Por consiguiente, los atletas que corren para ganar dinero o hacerse famosos son una minoría.
Toda clase de respuestas
La gran mayoría corre porque les gusta correr. Pero ¿por qué les gusta correr? Hay toda clase de respuestas, aunque las más comunes son “para hacer deporte”, “para sentirme mejor”, “para adelgazar”, “para quedar con mis amigos corredores” o variantes con sentidos similares. Todo el mundo parece tenerlo bastante claro y casi todos coinciden en una cosa: correr engancha.
Entre lo sano y lo nocivo
Visto así, parece indiscutible que si alguien está enganchado a algo es porque le entusiasma hasta tal punto que difícilmente podría dejarlo. Pero ¿todo lo que engancha es sano? Ya sabemos que no, que la diferencia entre lo sano y lo nocivo depende del uso que hagamos de ello. Si corremos demasiado o demasiadas horas, si esta actividad nos hace desatender otras cuestiones que deberían ser prioritarias, es muy posible que estemos desenfocando el porqué original, a veces sin ni siquiera darnos cuenta. Volver a ese por qué ayuda a centrar las cosas, a reconducir lo que quizá nos haya llevado a situaciones indeseadas y seguir la senda que hemos elegido libremente. Correr por correr no es nada malo, pero todo cobra otra dimensión si descubrimos por qué lo hacemos.
Pregunta a la inversa
La pregunta también se puede hacer a la inversa, por supuesto. ¿Por qué hemos dejado de correr?, o ¿por qué nunca hemos corrido? La primera cuestión muchas veces ni se plantea. Quien deja de correr lo hace y ya está. A veces bruscamente u otras de forma progresiva, en muchas ocasiones sin conocer los motivos, dejándose llevar por la inercia del día a día. La segunda cuestión aún es más descabellada. Si alguien no ha corrido nunca difícilmente se preguntará la razón. Pero si algún corredor malévolo, o tal vez bienintencionado, se atreve a interrogarlo en ese sentido es muy posible que, tras dar la primera respuesta que se le ocurra, quizá en tono jocoso, en algún momento, esa misma noche, cuando esté a solas, se pregunté ¿por qué no he corrido nunca?
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 Hay muchas variables de las que depende cuánto corremos Por regla general, cuantos más kilómetros semanales recorra un maratoniano mejor será su marca. Los grandes especialistas de la distancia superan en ocasiones los 200, mientras que algunos aficionados que tan sólo aspiran a acabar la prueba apenas alcanzan los 40 ó 50. En las pruebas de velocidad, en las que sólo acostumbran a participar profesionales o, por lo menos, atletas inscritos en algún club, las distancias son, lógicamente, mucho menores, porque más que la acumulación de kilómetros en las piernas lo que interesa es incrementar la potencia y aumentar la velocidad, no sólo con esprints sino con todo tipo de ejercicios que conceden una gran importancia a la fuerza y la resistencia.
Nivel y motivación
Claro que muchos atletas aficionados –la mayoría de ellos, en realidad– nunca han corrido un maratón, ni mucho menos una carrera de cien metros. Lo suyo son las pruebas populares, que acostumbran a presentar recorridos de diez, doce o quince kilómetros. Existen muchas formas de preparar una carrera de este tipo y, en última instancia, todo depende de la motivación y el nivel del atleta, pero lo recomendable es correr por lo menos veinte o treinta kilómetros semanales.
El running por el running
Otra categoría de corredores son los amantes del running por el running, gente que ni siquiera participa en carreras populares pero que halla un gran placer en salir a correr y, en ocasiones, recorre distancias importantes. Algunos de ellos, sin embargo, disponen de muy poco tiempo y, con suerte, pueden ingeniárselas para hacerle hueco en su agenda a un par de sesiones de media hora a la semana, lo que en la mayoría de los casos implica recorrer entre diez y doce kilómetros.
Ultrafondistas
Un caso aparte (y extremo) son los ultrafondistas, personas que se preparan para afrontar carreras de cien o más kilómetros y, por consiguiente, necesitan acumular rodajes larguísimos. Podríamos decir que los hábitos de los maratonianos les quedan cortos y antes de uno de sus retos pueden encadenar fácilmente tiradas de cuarenta o cincuenta kilómetros diarios.
Casi todos corremos
Pero casi cualquier persona corre en algún momento del día. No es necesario que sea atleta, ni siquiera deportista. Corremos para no llegar tarde al trabajo, para no perder el tren o el autobús, para evitar que nos atraquen o por cualquier otra circunstancia poco común que, casi siempre, sobre todo si estamos desentrenados, nos hace exclamar ¡cuánto he corrido!
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 Una posición correcta de la espalda nos ayuda a prevenir lesiones La posición de la columna vertebral en el transcurso de la carrera es fundamental para obtener buenos resultados, y para cuidar la postura general del corredor frente a los distintos desafíos que plantea una carrera o una rutina de entrenamientos. Al correr, muchas veces el profesional descuida aspectos de la postura que parecen insignificantes pero que tienen mucha importancia en el rendimiento.
Consejos
Siempre que se consulta a un especialista, se observa la recomendación de mantener el cuerpo erguido al correr. Si bien al desarrollar la actividad se realizan valiosos aportes al bienestar en la salud del individuo, si además de correr lo hacemos con técnica, se estará contribuyendo también a mejorar el rendimiento deportivo y a mantener distendida la estructura muscular. Muchas veces al sentir cansancio en el entrenamiento o en el transcurso de una carrera, el corredor tiende a inclinarse hacia adelante y a mirarse los pies mientras corre. Sobre todo en las competencias de maratón y cuando se enfrenta una cuesta la dirección de la columna se inclina unos grados hacia adelante, encorvando en muchas oportunidades el cuerpo.
La mirada
Cuando el cansancio se hace presente en la carrera, el deportista olvida muchas cosas aprendidas durante los entrenamientos o en lecturas relacionadas a la actividad. Es mejor adquirir conductas de carrera que contribuyan a la correcta posición del cuerpo que estar pensando y corrigiéndonos durante la prueba. Un buen consejo es acostumbrarnos a mirar hacia adelante, realizando un barrido del terreno y contribuyendo a mantener la cabeza erguida, de este modo la columna vertebral estará siempre en buena posición y el resto del cuerpo no se inclina hacia adelante encorvando la postura.
Lo importante es disfrutar de la actividad y contribuir a un mejor rendimiento del físico con una postura correcta. El cansancio es muchas veces el principal obstáculo de una buena postura por esa razón se deben realizar practicas de entrenamiento a conciencia, donde se apliquen técnicas tendientes a mantener buenas posturas y contribuyan a un mejor bienestar del deportista.
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 Las grandes ciudades son propicias para salir a correr Fijémonos en cualquier gran ciudad a cualquier hora del día. Seguro que hay algún atleta trotando sobre el asfalto. Observemos ahora un pueblecito cualquiera. Puede que tardemos más en detectarlo, pero tarde o temprano pasará algún corredor que desafíe la tranquilidad reinante con zancadas más o menos poderosas, más o menos armónicas. Vayamos por último, como caso extremo, a un paraje muy alejado, perdido quizá entre las montañas. Es muy posible que tengamos que armarnos de paciencia, pero algún día, cuando menos lo esperemos, oiremos una pisadas inconfundibles que nos indican que se acerca un corredor, tal vez una corredora, quién sabe si una ultrafondista que se apellida Panayotou y va camino de una nueva proeza.
Pisar asfalto
Podemos correr casi en cualquier sitio, está claro. Pero casi siempre corremos donde podemos, donde nos pilla más cerca en función de nuestras circunstancias. Los atletas urbanos no tienen más remedio que pisar mucho asfalto, pero a la más mínima oportunidad buscan pistas de tierra. Parques, jardines, algún espacio de superficie más blanda que les ayude a minimizar el impacto contra el suelo y prevenir posibles lesiones.
Pistas más blandas
Otra solución es buscar campos de fútbol, descampados o incluso pistas de atletismo de tartán, un material mucho más blando que el asfalto. A la larga son más beneficiosos para el organismo, pero pueden tener el inconveniente de estar más lejos de casa y puede que los atletas, a menudo muy limitados por sus quehaceres y obligaciones cotidianas, no dispongan del tiempo necesario para desplazarse.
Sin alternativas
Los expertos afirman que no es nada bueno correr siempre sobre el asfalto, pero hay muchas personas que no tienen más alternativa y prefieren hacerlo a dejar de correr. Eso sí, siempre que tienen la oportunidad se desplazan a donde haga falta para gozar con caminos mucho más benignos para los pies, las piernas, la columna vertebral y, en suma, todo el cuerpo.
Afortunados
En este sentido, los más afortunados son los corredores que viven en pueblos repletos de pistas de tierra, quizá la mejor superficie para trotar. Les basta con salir a la calle, cruzar a lo sumo un par de calles asfaltadas y empezar a correr hacia cualquier dirección.
Circuitos a la carta
Pero si hay algo que une a los corredores urbanos con los demás, a todos los corredores, es la posibilidad de diseñar su propio circuito y cambiarlo cuantas veces les venga en gana. Hoy por aquí, mañana por allá y pasado mañana ya veremos. El dónde fluctúa (o no) en función de los intereses y posibilidades de cada uno. Muchos puede que sigan siempre el mismo itinerario y no es descabellado que otros lo cambien casi cada día.
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 Entrenar en la playa puede ayudarnos a romper la rutina Cuando los corredores sienten el aburrimiento de la rutina del entrenamiento tienen numerosas alternativas para recuperar la motivación. En muchos casos cambiar el terreno de entrenamiento es una buena posibilidad de recuperar la fuerza y voluntad necesarias para mantener las rutinas de entrenamientos. El cambio de contexto es beneficioso, sin embargo se deben tener en cuenta ciertos aspectos para conservar el buen estado físico y evitar lesiones inesperadas.
Terreno
En un terreno conocido el deportista se desenvuelve con más confianza en sí mismo. El corredor con el transcurso de la rutina, llega a conocer en detalle el camino por donde desarrolla su actividad. Conoce los desniveles y las superficies irregulares. Con el tiempo desarrolla una conducta donde después de haber observado frecuentemente el terreno, evita los riesgos con naturalidad. En un terreno nuevo, se debe tener en cuenta que en lo posible cubra las mismas distancias que se realizaban rutinariamente. Al tener en cuenta este aspecto, el deportista contribuye a que su rendimiento profesional no decaiga. Además es importante observar que si se busca mantener la misma velocidad en los entrenamientos, se debe realizar una rutina de observación del terreno previamente.
Saltar
Muchos deportistas eligen terrenos donde deben realizar esfuerzos extras, algunos de esos esfuerzos pueden ser correr en cuestas o realizar saltos en el terreno durante la realización del ejercicio. Si bien existen competencias profesionales de carrera y obstáculos, saltar en la carrera en forma amateur tiene numerosos riesgos para el corredor. Saltar es un ejercicio extra donde intervienen una cantidad importante de músculos. La caída del salto debe ser observada con especial cuidado por el corredor.
La superficie donde se realiza la actividad es de gran importancia, correr y saltar pude ser entretenido para el deportista, pero la mejor forma de realizarlo es haciendo un plan de entrenamientos donde se incluyan ejercicios de salto y no realizar saltos al azar. Al incluir ejercicios de salto en el entrenamiento se asegura que el deportista desarrolle una mínima técnica que le permita anticipar cualquier lesión que pueda presentarse en el transcurso del entrenamiento.
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