Los atletas profesionales saben que deben ‘recargar combustible’ ingiriendo una barra energética o una bebida isotónica al terminar de hacer ejercicio. Pero para los que no somos profesionales es decir, los que sólo intentamos mantener un peso adecuado o evitar alguna complicación cardiovascular, consumir calorías justo después de haberlas ‘quemado’ podría invalidar los beneficios del entrenamiento.
“Aquellas personas que salen a correr para mantener una buena salud, no deben recuperar esas calorías eliminadas de inmediato, al menos no dentro de las siguientes dos horas de haber terminado.
En aras de asimilar las ventajas que nos da el ejercicio, es recomendable mantener este déficit de calorías”, afirma Barry S. Braun, director del Laboratorio de Energía y Metabolismo de la Universidad de Massachussets.“Los atletas saben que deben hacer exactamente lo contrario”, continúa. “Ellos deben hacerlo así, pero para el otro 99% del mundo, es muy probable que sea contraproducente”.
Las Pruebas
Diez hombres y mujeres jóvenes con sobrepeso- se sometieron a ciertos tipos de experimentos:
P1. A un grupo se le dijo que caminaran en una cinta diariamente por espacio de una hora, quemando alrededor de 500 calorías en cada sesión. A la mitad de este grupo se le entregó una bebida alta en calorías (carbohidratos) para que la consumieran justo al término de su rutina; a la otra mitad no se le dio nada. En aquellos que no ingirieron nada, el ejercicio incrementó su rendimiento de insulina en un 40%.
Por otro lado, el beneficio fue completamente nulo en los que consumieron la bebida antes mencionada. Este resultado puso a pensar a los investigadores si el tipo de caloría ingerida tendría algo que ver.
P2. En este estudio, los participantes hicieron 75 minutos de bicicleta estática. Inmediatamente después de terminar, a la mitad de ellos se les sirvió una comida alta en carbohidratos y al resto una comida baja en carbohidratos, pero conteniendo ambas el mismo número de calorías. La habilidad de ‘limpiar’ el azúcar de la sangre que posee la insulina fue mucho más pronunciada en aquellos que ingirieron la comida baja en carbohidratos.
P3. La tercera investigación se basó en los tiempos. Todos los participantes ingirieron la misma comida antes, inmediatamente después o pasadas tres horas de haber hecho ejercicio en la bicicleta estática por espacio de 75 minutos. El estudio reveló que el rendimiento de la insulina resultó ser prácticamente similar en todos los casos, sin que importara mucho el momento en que los alimentos eran consumidos.
Para tener en cuenta
El resultado del tercer evento no arrojó muchas diferencias. Por tanto, lo que sí parece importar es el hecho de que consumamos calorías inmediatamente y que éstas sean en su mayor parte aportadas por los carbohidratos.
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Al carajo, no me oy a morir de sed después del ejercicio sólo porque me dicen que mi rendimiento en insulina se reduce; de todos modos el subidón en el metabolismo me hace perder peso hasta mientras duermo.
El informe del estudio debería incluir que a los gordos que no se les dió nada de tomar les escapó de dar un desmayo y apenas llegaron a la casa fueron por una hamburguesa.